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lunes, 17 de mayo de 2010

De la muerte: muerte de amor I

La muerte es saber que no te tengo,

que quizás estas tan lejos,

que quizás eres tan abismal,

que aquí ha de truncarse mi vida.


Y es que no concibo los olores,

ni el tacto de las cosas,

ni siquiera el gusto de gozar,

porque contigo era todo, no había más.


Ahora dime, mujer hermosa,

¿en que se me fue la vida?

No te sentí ni te tuve,

y sin embargo disfrute.


Te disfrute con todas mis fuerzas,

y me reduje a tu persona,

sin pensar ni pedir nada,

como un perro a tu servicio.


Y ahora que no estás,

que me dejas en la nada,

has grabado mi epitafio como:

el miserable al que dejo aquella a la que amaba.


Y ya no puedo más, no quiero más,

si hubiera sabido que me harías desdichado,

que tus besos me harían pobre y tonto,

nunca los hubiera aceptado.


Déjame morir, aquí, en esta noche fría,

llena de moscos y niebla,

donde nada de mi cabe,

ni llena, ni alivia.

viernes, 7 de mayo de 2010

Del amor: a la vida

Yo nací para morir, quizás mi muerte

será espantosa, no quiero que sea

dolorosa, quiero que sea precisa,

pausada pero dulce, que no me maltrate.


He vivido bien tanto tiempo, en esta ciudad,

en esta casa de la que escribo, con sus paredes

y sus historias de fantasmas, con sus tijerillas,

con sus ratones ocasionales.


Amo la vida que llevo, ni más sobria,

ni menos ebria, dulce y amarga,

con un beso para dormir,

con una boca que me alimenta


y sacia mi complicada sed.

Y con esa dulce melodía, que se oye

a muchas calles de donde me encuentro,

mi perro, y el gato que mato ese desgraciado perro.


Me gusta saber que aquí, justo aquí,

es donde tengo que estar,

y también saber que no es tarde

para seguir viviendo.


Si fuéramos consientes de que

nacimos para regresar al seno de Dios,

nadie querría vivir, pero la vida te da

tantas satisfacciones, que vale la pena


terminarla de sabiduría y experiencia,

de terminarla con sueños,

porque así me he pasado la vida:

soñando tanto, sin querer despertar.


Amo al mundo por ser cruel y ruin,

por ser tan malo, por ser tan

grosero, porque a veces me escupe

en la cara. Lo amo porque me ha enseñado


tantas cosas, porque me ha quitado tanto…

Y porque todo eso, es como energía

que se regenera, decía mi abuela

que por cada puerta que se cierra se abre otra más.


Esta vida, esta tierra, este mundo;

el Dios de los cielos me la presentó a ella,

me inspiro a amarla, a desearla,

a respetarla, a adorarla.


Me dijo que ella seria la mujer

de mi piel, y que renacería en su mirada,

y me susurro que sería ella el final

de mis días, de mis pasiones.


Mi vida se reduce a hablar con ella,

se reduce a sus tiernos labios.

y también se reduce a mi madre,

a mis hermanos, al padre que no conozco.


Se reduce a mi prioridad de proteger,

de anteponer mi orgullo a mi necesidad.

La vida… el destino…

lo que sea, aquí me tiene.


Se me ha puesto la mesa,

con manjares exquisitos,

con frutas frescas, malteadas,

y un reconfortante vino.


Por eso amo mi existencia,

porque no soy un número,

porque no soy una línea en una hoja verde,

porque no soy una coordenada en el mapa.


Yo soy todo y todo me pertenece,

a mí me pertenece la continuidad

de las cosas, terminara cuando yo lo decida,

y entonces, trascenderé por siempre, hasta la eternidad…

jueves, 6 de mayo de 2010

Del amor: fraternal

Fuiste tú la belleza de mis ojos,

la casualidad más bella de la vida,

no pretendía expandirme, pero cuando

llegaste, empezó mi vida plena.


Y él nos dejo, no le gustaron tus ojos,

no le gusto tu olor, y yo supe que en ese

olor, era donde terminarían mis días,

donde terminaría mi sudor.


Pero esta tarde, marcada por la lluvia,

por la tristeza, tú te fuiste,

a la escuela, a ser mejor persona,

a aprender lo que nunca supe.


Llevabas tus tenis negros, con cuadros

en la suela, la camisa verde de rayas,

el pantalón descosido a la moda y tu mochila

repleta de cuadernos y lápices.


Quise decirte que te amaba, que te cuidaras

como solo yo lo haría, que no llegaras

tan tarde, que haría pescado para ti,

quise decirte que me hacías falta.


Y entonces, un loco, un estúpido hombre

al que maldigo con todo el corazón,

ese miserable cortó tu vida, cortó

mi esperanza y tus sueños, y todo en lo que creo.


Y no sé qué hacer, he llorado tanto tiempo,

me he lamentado pidiendo la ayuda

de Dios, he pedido a mi mente tu recuerdo:

nada me consuela, porque no estás.


Porque el aroma en que pensaba

terminar mis días, se ha ido y sigo viva,

estoy sola, ya no tengo nada que perder,

nada que hacer, quiero seguirte.


¿Qué me salvara del día de mañana?

Quiero pensar que duermes en el

cuarto de al lado, que se te hará tarde

como siempre, que me dirás buenos días.


Yo aun te amo, hijo mío, y te amaré por siempre,

porque fuiste mi vida, porque fuiste mi sueño

y mi tristeza, mis noches despierta,

fuiste todo para mí, la consagración de mi camino.


Maldigo al hombre, y espero que sea

miserable toda su vida, espero que se

muera pronto, espero que eso te traiga

una vez más a mis brazos necios,


que piden que regreses, que no se cansan de pedir,

que no se cansan de estirarse.

Mi cielo, quédate tranquilo, en los brazos de Dios,

conmigo en el alma que nunca terminará.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Del amor: pasiones

Del centro de la tierra,

donde el fuego arde,

en mi piel arde, incesante,

como si el calor quemase.


Hasta ese lugar tenebroso

llega mi cariño, en las cenizas,

en la oscuridad, al filo

de la muerte, donde nada existe.


Y en esas tinieblas que me cubren,

eres tú, mujer amada, la que me

regala vida, la que me ofrece

espacio, la que me tiende el infinito.


La que me seduce, la que me invita,

la que me abriga de deseo,

de hacerte el amor, hasta que

amanezca en la eternidad.


Yo te imagino rebosante y bella,

caminando entre la sal del camino

y la tierra seca, debajo de la lluvia,

sensual, rozando el viento.

sábado, 1 de mayo de 2010

De la amorosa vida: prosperidad II

Salgo a las 4 de mis cuartos rentados,

con dos hijos, uno en camino,

y la ropa que cose mi esposa

de no sé qué señoras gordas.


Quería ser mecánico, pero los vicios

me ganaron, y el contacto con otro

cuerpo termino por vencer

mi terrible voluntad.


Vi morir a mi padre, vi morir

a mi madre y a mis hermanos,

solo uno me sobrevivió, y

quiero decir que esto no es vida.


No es vida lo que disfrazo de sonrisa,

ni cuando grito y hago el amor.

Pero no se de política, ni hablar bien,

ni tengo buenos zapatos ni ropa elegante.


La justicia es una fantasía que se aleja

cada noche. ¿Y después que soy?

un adicto a la nada, obrero torpe,

de clase baja: humano tal vez.

miércoles, 28 de abril de 2010

De la amorosa vida: prosperidad I

Con la moneda en la boca,

no con el pan porque no me alcanza,

ni con la tortilla o la sopa,

solo tengo 20 pesos en la bolsa.


Para llegar al pan tengo que pasar

por el mercado, donde vive la bola de

vagos, los de siempre, los groseros,

y esperar que no me hablen ni me hagan nada.


Tengo miedo, de esperar algo

que nunca llegará, de seguir aquí,

sin nada que perder, sin nada que ganar,

deseando todo, soñando todo.


Y es que quiero ir al parque

sin preocuparme por la comida,

por el pasaje, por un helado.

Quiero quitarme las preocupaciones.


Quiero andar desnuda y mojarme

la piel de gustos, de un hombre

que me quiera y que me diga al oído

palabras lindas de amor.


Pero tengo una madre enferma,

un perro , dos gatos, un empleo

donde vendo verduras y mi vida

está llegando a su fin.


Sin dinero, sin comida,

a veces sin Dios y con los puños

vacíos, si tan solo tuviera dinero….

un mejor trabajo, una mejor vida.

lunes, 26 de abril de 2010

De la amorosa vida

Siendo participe

de las hojas y del mar,

porque yo te daría mí

sangre y mi carne.


Te daría la vida y la muerte,

porque tú eres mar

y la esencia de las cosas

te pertenece.


A ti, bella y adorada mujer,

es que la obsesión

de mis noches en vela

te pertenece.


Dueña del alma mía

que respira y siente, solo

por tu cariño que nunca llegará,

con una historia que avanza


a quien sabe que lugares,

a quien sabe que confines,

¿llegará algún día a tu alma?

Eres el orgulloso corazón que deseo.


Camino quieto y solemne,

en esta luna, en este lugar,

donde no hay salida,

donde no tengo hogar.


Has hecho de mi lo que tu

antojo te ha permitido,

lo que deseas, y me has hecho

feliz con las migajas de tu cariño.


Y ahora, mi desdichado

corazón alza los ojos a tu pecho,

para ver con claridad tu corazón

que se desvanece, lento, muy lento.


Junto al mar y junto a las olas

que se van, a quien sabe que memorias.

Aquí hay un desafianzado espíritu

que languidece a cada soplo del viento.